La intervención realizada en esta vivienda forma parte de un proyecto integral de regeneración de una finca agrícola en estado de abandono.
El nuevo propietario acomete simultáneamente la recuperación productiva del terreno mediante la plantación de arbolado y la rehabilitación de la edificación principal afectada por una degradación estructural y funcional derivada de la falta de uso y años de abandono.
Se trata de una construcción aislada, situada en suelo no urbanizable, vinculada a un uso agrícola, la cual es concebida para convertirse en una residencia completamente autosuficiente, apostando por un enfoque sostenible.
Al no contar con conexión a redes de agua, electricidad ni alcantarillado, el proyecto de rehabilitación debía abordar estas limitaciones desde el inicio. Por ello, se adoptó el estándar de construcción EnerPHit, una versión adaptada del estándar Passivhaus, que garantiza un consumo energético casi nulo. Esta certificación asegura niveles muy bajos de demanda de calefacción y refrigeración, además de una estricta limitación en el uso de energía primaria no renovable.
La estrategia proyectual se priorizó en dos líneas:
• Uso de materiales naturales de proximidad, compatibles con el entorno rural y con prestaciones óptimas de aislamiento.
• Organización espacial en torno a un núcleo estructural vertical único, que conecta plantas y estancias, adoptando funciones distintas según el ámbito que articula.
La vivienda se organiza en dos plantas. El diseño gira en torno a un único elemento estructural vertical que atraviesa el interior del edificio y se transforma según el espacio al que conecta, dotando a cada estancia de un carácter propio.
El conjunto incluye también un patio y un almacén agrícola, ambos originalmente en estado de abandono. El patio, antes cubierto de maleza, se ha recuperado como un espacio exterior de disfrute, protegido pero integrado en el paisaje abierto. En el fondo de la finca, el pequeño almacén recobra su función tradicional como lugar de resguardo y acopio de aperos de labranza.
Con todo ello, el proyecto no solo devuelve la habitabilidad a la vivienda, sino que restaura la esencia del conjunto arquitectónico y agrícola, uniendo sostenibilidad, tradición y funcionalidad.